Me ajusto la corbata recién estrenada. Tengo la sensación de estar en un funeral, de pie, perplejo, sin saber bien como reaccionar ni como proceder. No me fío del aire que respiro, tóxico por la corrupción de mis compañeros y por el ahogo de sus egoísmos. Noto que estoy solo y lleno de poder. Mi firma ha hecho colgar a una persona estrujándole el cuello y quebrantándole la vertebras cervicales. He disfrutado viéndole morir. Esta contraposición de ideas y sentimientos me estimula para pensar en lo perverso y diabólico que soy y seguir en ese camino convirtiéndome en un experto manipulador y estrujador de emociones. Es curioso que me saque de quicio la gente poco leal y que ante un acto maligno me llene tanto de placer. Quiero pensar que el humano es así; que es una evolución de la humanidad correcta, pero en la realidad mas profunda de mi, prefiero ser algo único y exclusivo. Ser capaz de decidir el destino de otro sin piedad es maravilloso. Las elegancias y las formas no tienen que perderse en la obtención de la felicidad incomprendida por la sociedad contaminada y sin falta de criterio. Es por ese motivo que me he vestido de traje.
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miércoles, 6 de noviembre de 2013
martes, 5 de noviembre de 2013
TOMAR TE
Llega el momento de sentarse y tomar el te. A mi no me gusta el te y me pregunto cada día, porque lo tomo. Automáticamente me respondo a mi mismo que no lo sé. Bueno, tal vez un poco si que lo sé. La verdad de la cuestión es que me invitan y como no me cuesta ni un duro, por no decir que no, hago el esfuerzo de no quejarme y de simular una satisfacción placentera cuando me ofrecen tomar te. Otra cosa sería que me invitasen a una copa de cava catalán del bueno, bien fresquito, de aquél que tiene un color amarillo intenso y con las burbujas justas. No pondría pegas. Bueno, con lo del te, el que me lo ofrecía no era un “él” sino una “ella” y por lo tanto había argumentos de peso. La moza, se podría definir en primera instancia como a una mata-gordos; una vegetariana empedernida y predicadora de esta religión que depende de como, te puede matar. Me digo a mi mismo, es guapetona y es femenina que ya es algo y por un te al día, sale bastante bien de precio. ¡Pero que de aquí, no pase!
Es curiosa esta situación tan banal, pero estoy seguro que es más corriente de lo que parece y que más de uno se sentirá identificado con la situación. Parece mentira, pero afín de cuentas todos tenemos un patrón de comportamiento muy predictible. Aunque no entiendo porqué el te tiene olor a matarratas.
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